14 julio 2014

El misterio de los pinos encorvados de Gryfino

El bosque encorvado de Gryfino, Polonia. Fuente: Panoramio
Junto al pueblo de Gryfino, en la región polaca de Pomerania - al oeste, justo al lado de la frontera con Alemania - hay un bosque que tiene perplejos a propios y extraños, y que parece sacado de una película de Tim Burton. Se trata de una pequeña mancha de pinos (Pinus sylvestris), no más de 400 ejemplares, que algunos han dado en llamar "Crooked forest" (bosque encorvado). Y es que no es para menos, ya que todos los pinos se doblan casi 90 grados hacia el norte a unos pocos centímetros del suelo, dándoles una característica forma de "J".

La localización del bosque encorvado. Fuente: Discovery News
Las causas de esta extraña forma no están nada claras, lo que ha dado pie a las más disparatadas conjeturas. Algunos hablan de anomalías gravitacionales, otros sugieren que la causa de estas curvaturas podría ser la misma que forma los famosos círculos en los campos de maíz o hablan de "energías malignas", pero lógicamente no hay ninguna evidencia que apoye estas hipótesis.

Otras teorías, un poco más plausibles, sugieren que los árboles podrían haberse deformado por un fuerte viento o una acumulación importante de nieve, que pudo haber afectado a estos árboles cuando aún eran jóvenes. Sin embargo, el pequeño bosquete está rodeado de numerosos árboles de la misma especie y edad - se estima que tienen unos 80 años - que crecen perfectamente rectos, por lo que se hace raro pensar que un fenómeno de este tipo sea tan localizado.

Al fondo se ven árboles perfectamente rectos. Autor: Asbb, via Wikimedia commons

Una teoría muy popular es que los árboles pudieron haber sido aplastados por los tanques enemigos durante la segunda guerra Mundial. Las fechas encajan, ya que se ha estimado que los arboles fueron deformados cuando tenían entre 7 y 10 años de edad. Sin embargo, una vez más se hace raro que los tanques aplastaran solo este grupo de árboles, y no todos los de alrededor. Además, se hace difícil pensar que un aplastamiento de este tipo pueda provocar esta forma en un pino de 10 años (lo más probable es que lo matara).

Por último, otras voces argumentan que esta forma no es un capricho de la naturaleza sino que es el resultado de la acción del hombre, que les dio esta forma a propósito. Así, los pinos habrían sido plantados en los años 30, y unos cuantos habrían sido deformados para producir madera curva, que en la época se utilizaba sobre todo para la construcción de buques. Esta hipótesis tiene ciertos visos de poder ser cierta. Para empezar, la técnica de deformar los troncos para producir piezas de madera curvas para los navios está ampliamente documentada, y se sabe que durante muchas décadas se aplicaba con cierta frecuencia en buena parte de Europa. En Gryfino, la invasion de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial habria paralizado los planes iniciales, permitiendo a los arboles recuperar progresivamente la verticalidad y dandoles la forma tan curiosa que tienen hoy en dia.

Diagrama de como se obtenían las piezas curvas de los robles, extraido del blog tywkiwdbi

 Sin embargo, los habitantes de la zona rechazan esta posibilidad, ya que aseguran que la madera de los pinos nunca se ha usado en la construcción de navíos - es cierto que sobre todo se usaban robles - e incluso aseguran que esta madera apenas tiene utilidad, por lo que difícilmente alguien podría haber planeado deformarla a propósito. También es cierto que, viendo el turismo que atrae este misterioso bosque, me extrañaría que reconocieran esta hipótesis aunque fuera cierta. En definitiva, que no hay pruebas concluyentes que apoyen una teoría u otra, y cada uno puede sacar sus propias conclusiones. En mi caso, y utilizando la famosa navaja de Occam, yo me inclino por pensar que, como en tantos y tantos misterios, los humanos estamos detras del bosque encorvado de Gryfino.

ACTUALIZACIÓN: me dicen por twitter, concretamente @eforestal, que en alguna fuente se considera la posibilidad de que la deformación esté causada por Melampsora pinitorqua, un hongo que causa deformaciones en los brotes de los pinos jóvenes. La verdad es que parece encajar bastante con el tipo de deformación, aunque me sigue sin convencer demasiado la manera en la que vuelven a la verticalidad. Pero es una hipótesis más que razonable, sin duda.

Autor: Rzuwig

07 julio 2014

Bosques singulares: el palmar de cera de Cocora (Colombia)

De pie, en la parte trasera de un abarrotado jeep que lleva más turistas de los que el sentido común recomienda, voy observando el paisaje del valle de Salento, salpicado de potreros y manchas de bosque, mientras serpenteamos por una carretera asfaltada sólo a tramos. De repente, cuando el coche toma la última curva, se abre ante nosotros un espectáculo único, un paisaje que casi parece artificial. Estamos a casi 3.000 metros de altitud, en pleno piso frío de la región andina, y sin embargo lo que domina el paisaje no es el el cedro de montaña ni el roble andino. Ante mis ojos, cientos de esbeltas y altísimas palmeras salpican el  valle. Algunas crecen aisladas, alineadas en mitad de un terreno de pastoreo. Otras sobresalen del bosque, elevándose decenas de metros por encima del dosel. Hemos llegado al palmar de Cocora, uno de los últimos refugios de Ceroxylon quindiuense, la palma de cera del Quindío.
Valle de Cocora
Un paisaje único. Foto: nuria.mpascual
Pero no sólo el paisaje es llamativo, sino que esta palma presenta numerosas peculiaridades que la hacen única: para empezar, la palma de cera del Quindío supera los 40 metros con relativa facilidad, y puede llegar a alcanzar los 50 e incluso 60 metros, lo que es un récord absoluto no sólo entre las palmeras, sino que la convierten en la monocotiledónea más alta del mundo. Además, mientras la mayor parte de las palmeras crecen en zonas bajas o al pie de las montañas, varias especies del género Ceroxylon, endémicas de los andes tropicalescrecen a gran altitud, en los valles del interior; y una de las que puede crecer a más altitud es C. quindiuense, que llega hasta los 3.200 metros.

La corteza de la palma de cera. Fuente
Aunque numerosas fuentes atribuyen al naturalista alemán Alexander von Humboldt el descubrimiento de esta especie, parece que la primera referencia escrita de su existencia data de 1785 y se debe a José Celestino Mutis, botánico español que a los no aficionados les sonará por aparecer en los antiguos billetes de 2.000 pesetas. Sin embargo, la descripción oficial de la especie no llegó hasta 1808, después de que von Humboldt la redescubriera en 1801. Se la englobó en el género Ceroxylon, que significa "madera de cera" y es que, como la mayor parte de palmas de este género, la corteza de nuestra palma aparece cubierta de una cera blanquecina, aunque surcada por las líneas negras de la cicatriz que dejan las hojas al caer.

Extracción de la cera mediante
raspado. Grabado de Taylor. Fuente
Esta cera que da nombre a la especie se ha utilizado durante siglos para fabricar velas, mezclada con sebo. Y aunque a veces se extraía la cera escalando a los árboles, como en la ilustración de más abajo, lo más habitual era cortarlas y rascar la cera después, con la palmera cómodamente en el suelo. Además, las hojas de las palmeras jóvenes, que forman una especie de cogollo o roseta sin tronco definido han sido utilizadas para las procesiones del domingo de Ramos hasta hace tan solo unos años, cuando sucesivas campañas y la protección estricta de la especie consiguieron acabar con tan "sana" costumbre. Todas estas prácticas llegaron a poner en serio peligro a la palma de cera del Quindío, hasta el punto que se decidió no solo protegerla - según nos dijeron cortar un ejemplar puede acarrear hasta 5 años de cárcel - sino que incluso en 1985 fue declarada símbolo nacional de Colombia.


Aunque la palma de cera no es exclusiva del valle de Cocora, sino que también crece en otros lugares de las 3 cordilleras colombianas, es allí, en el municipio de Salento, donde se encuentran algunas de las palmas más altas del mundo. En su día, los naturalistas europeos se admiraron del "bosque sobre el bosque" que conformaban las palmas, cuyas copas se elevaban hasta 40 metros por encima del dosel. El botánico escocés William Purdie describía la palma en estos términos:
"El altivo, noble tronco de este árbol está cubierto con una capa de cera resinosa, la cual le da una apariencia blanquecina de mármol, proporcionando un animado rasgo distintivo al escenario tan peculiar del páramo del Quindío, donde la palma abunda en grado extraordinario sin causar ningún daño al bosque subordinado bajo su grata sombra".
La situación es hoy muy distinta. Durante años, la conversión del bosque original en potreros - zonas de pastoreo para el ganado -  unido al hecho de respetar las palmas (al principio para aprovecharlas como material de construcción, posteriormente porque estaban protegidas) ha creado este paisaje tan único y que tan atractivo resulta ahora, donde las palmas crecen aisladas y se puede apreciar su espectacular tamaño. Y es eso lo que ha convertido a este valle en destino turístico de primer orden en Colombia.

Valle de Cocora
Pero este paisaje puede tener los días contados. Durante el viaje, picado por la curiosidad, estuve buscando profusamente una plántula de palma por toda la zona, y no fui capaz de encontrar ni una. Ya a la vuelta, una rápida búsqueda bibliográfica me confirmó mis sospechas: si hoy en día las palmas resisten en los potreros es por su elevada longevidad, porque en realidad no consigue regenerarse en esas condiciones. Primero, porque necesita cierta sombra para prosperar, y segundo porque apenas nace una plantita, el ganado se la come o la pisa.

Valle de Cocora
Un paisaje impresionante, pero ni una sola palmerita. Destinado a desaparecer? Foto: nuria.mpascual
Según un estudio de la Universidad Nacional de Colombia, alrededor del 20% de las palmas que crecen en los potreros de Cocora han desaparecido entre 1988 y 2012. Pero no por talas ilegales, plagas o ningún otro factor externo, simplemente porque son individuos adultos, viejos, de más de 40 metros de altura y que llegan a la senescencia. Como no regeneran, en la actualidad más de las mitad de los individuos están en las fases finales de su ciclo de vida (que se estima en unos 150 años), y los autores del estudio han estimado que la gran mayoría de las palmas habrán muerto de viejas para mediados de este siglo, y que las palmas de más de 30 metros de altura serán escasas.

 Una parcela de Ceroxylon quindiuense en el valle de Cocora, en 1988 (arriba) y en diciembre de 2012 (abajo). Los círculos marcan las palmas que murieron. Extraído de Bernal & Sanín (2013), reproducido con permiso explícito de R. Bernal y M.J. Sanín (Universidad Nacional de Colombia)
La desaparición de la palma de cera podría además afectar a muchas otras especies que dependen de ella, en especial al loro orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis), a punto de desaparecer y que depende en exclusiva de los frutos rojos de la palma para su subsistencia. Por eso, diversas voces están reclamando que se establezca un santuario de la palma de cera en la parte alta del valle, reconociendo a la palma como especie paraguas (aquellas especies cuya conservación protege a un gran numero de organismos que dependen de ella). De esta manera se protegerían las manchas de bosque nativo, donde la palma se regenera sin mayores problemas, creciendo primero bajo la cubierta arbórea y superándola luego cuando empieza a crecer en altura.

Las sucesivas etapas en el ciclo vital de C. quindiuense. Fijaos en que hasta los 57
años no empieza a desarrollar un tronco propiamente dicho, y en el tamaño de la palma adulta.
Fuente: Sanín et al. (2013), reproducido con permiso de los autores

Los frutos rojos por los que el loro orejiamarillo pierde la cabeza
Pero esta estrategia solo funcionará si se mantienen los ingresos del incipiente turismo que se está desarrollando en la zona, que son los que frenan la conversión de bosque en nuevos potreros. Si el turista va hasta Cocora es para ver las palmas, para poder pasearse entre ellas y admirar su tamaño. Y aunque resulta paradójico, eso sólo puede hacerlo en las palmas que están en los potreros. Si se quiere que los visitantes puedan seguir llegando hasta el pie de las palmeras más altas del mundo, sería necesario replantearse una estrategia de regeneración, estableciendo viveros que produzcan plantas, plantándolas en los potreros y protegiéndolas del ganado durante los primeros años, de manera que el relevo de las palmas se asegure a medio plazo.Y si tenemos en cuenta lo que les cuesta a las palmas crecer hasta desarrollar ese esbelto tronco, mejor comenzar más pronto que tarde.

Valle de Cocora
 Indicando el lugar donde habría que plantar los juveniles. Foto: nuria.mpascual

En definitiva, un hermoso ejemplo de la complejidad que presenta la gestión del medio natural, donde a veces no basta con proteger la especie y prevenir la perdida del hábitat, sino que es necesario ser mas proactivo para conservar un ecosistema. Sólo así podremos proteger una de las palmeras más peculiares y hermosas del mundo.

Valle de Cocora
Aquí, dentro del bosque, la palma se regenera ella solita. Foto: nuria.mpascual

NOTA 1: quiero agradecer al profesor R. Bernal y M. J. Sanín, de la U. Nacional de Colombia, por la amabilidad de concederme el permiso para usar las imágenes de sus artículos.

NOTA 2: con esta entrada inauguro una nueva sección, en la que pretendo mostraros algunos de los bosques que haya visitado y que más me han llamado la atención (por su carácter único, por su vulnerabilidad, por las especies que lo componen o por cualquier otra razón). Espero que os guste.
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REFERENCIAS

ResearchBlogging.orgSanín MJ, Anthelme F, Pintaud JC, Galeano G, & Bernal R (2013). Juvenile resilience and adult longevity explain residual populations of the Andean wax palm Ceroxylon quindiuense after deforestation. PLoS One, 8 (10) PMID: 24194823

ResearchBlogging.orgBernal, R, & Sanín, M.J. (2013). Los palmares de Ceroxylon quindiuense (Arecaceae) en el valle de Cocora, Quindío: Perspectivas de un icono escénico de Colombia Colombia Forestal, 16 (1), 67-79. Enlace


21 mayo 2014

Quinoterapia (VIII): ¡Felicidades, Quino!


¡Felicidades, Maestro!

¿Cómo que no rema más? Me decepciona, Fernández. ¿Estamos o no estamos todos en el mismo barco?

20 mayo 2014

Locos por el hockey

Si alguien preguntara cuál es el deporte favorito en Estados Unidos, probablemente no habría una única respuesta. Fútbol americano, béisbol, baloncesto... depende de la persona y de si la ciudad tiene equipo de una u otra cosa. Pero en Canadá, a diferencia de EEUU, la pregunta no tiene más que una respuesta posible: hockey. Hasta tal punto llega la pasión por este deporte, que se suele decir que si los canadienses ganan en los Juegos Olímpicos la medalla de oro en hockey, ya consideran que han ganado las Olimpiadas. En invierno, el hockey lo impregna todo, y cada parque de Montreal tiene su correspondiente rink o patinoire donde los chavales emulan a sus grandes estrellas.

Hockey009
Nuestros primeros pinitos con el hockey

Asistir a un partido de la liga de hockey en directo es uno de esos acontecimientos que valen la pena, y que te hacen darte cuenta que, por muy francófono y francófilo que pueda ser Quebec, estamos en Norteamérica. Y en Norteamérica el deporte es, ante todo, espectáculo. Y no solo por el deporte en sí, sino por todo lo que hay alrededor, no en vano los principales clubes de fútbol quieren imitar el modelo de ligas como la NBA o la NHL.

Nada más sentar el culo en tu asiento ya te das cuenta de la que tienen liada: la entrada de los equipos viene precedida de un espectáculo de luz y sonido digna de las mejores discotecas, y enseguida llega el solemne momento de los himnos, que todo el estadio escucha respetuosamente de pie (como Canadá y Estados Unidos comparten liga de hockey, no es raro que los rivales sean estadounidenses). También llama la atención el comportamiento del público durante el partido, tanto hacia el árbitro como hacia los rivales. Al contrario se le abuchea, faltaría más, pero este abucheo no pasa del típico e inofensivo "buuu". Nada que ver con los insultos que se pueden oír en cualquier campo de fútbol, baloncesto o balonmano de España.




La verdad es que el hockey, como deporte, resulta bastante entretenido. Es rápido y dinámico - tanto, que a veces cuesta saber donde esta el disco - y tiene dosis de acción, tensión, contacto... (no entraré en el tema de las peleas porque desde aquí se quejan, con razón, de que lo único que nos llega del hockey son las peleas, que tampoco son tan frecuentes). Por no hablar del mérito que tiene patinar de esa manera! Pero para un europeo acostumbrado sobre todo al fútbol, sorprenden las numerosas interrupciones, que llegan a romper el ritmo del partido. Las televisiones aprovechan para meter su buena dosis de anuncios, pero en el estadio, es en esas pausas donde uno no puede evitar pensar en esos capítulos de los Simpson que tantas referencias culturales nos dan.




Cada una de las pausas viene acompañada por algún show: música de baile a todo volumen, retos en el videomarcador, disparo de camisetas con cañones (en serio!!), la kiss-camera buscando a parejas desprevenidas... Todo ello, por supuesto, aceptado, fomentado y disfrutado por una multitud enfervorecida que no tiene el más mínimo atisbo de vergüenza. Todo el mundo chilla, anima, participa, baila, canta, ríe... y también, no hay que olvidarlo, consume. El precio de una cerveza en el estadio supera los 10 dólares, y para un trozo de pizza o unos nachos es fácil que te pidan un aval. Pero aun así, las cervezas caen con alegría, los chicos de las palomitas no dan abasto, y en los descansos entre periodos todo el mundo sale con una bandeja de nachos o un perrito caliente.







En Quebec, esta pasión por el hockey va incluso mas allá, y me atrevería a decir que pocas cosas unen tanto a francófonos y  anglófonos, a gentes de todas las razas y diversos orígenes como los Montreal Canadiens. Fundado en 1909, este equipo es el más antiguo de Norteamérica, y también el que más copas Stanley ha ganado en la historia (23). Sin embargo, la última vez que ganaron el torneo fue en 1993, hace ya la friolera de 21 años. Esto ha creado una cierta ansiedad en el público, que puede pasar de la euforia a la depresión según el resultado del último partido, y que tiene tantas ganas de volver a celebrar un éxito que a la mínima ocasión se auto-convencen de que "este año sí".

Y eso es lo que está pasando este año. Después de una temporada bastante irregular, los Canadiens pasaron la primera eliminatoria de los play-off barriendo a Tampa Bay en cuatro partidos. Y una vez más, el público empezó a decirse que, quien sabe, quizá "este año sí". La siguiente eliminatoria emparejó a Montreal con el mejor equipo de la temporada, un rival histórico y uno de los mayores favoritos a ganar este año: Boston. Contra todo pronóstico, la serie llegó igualada hasta el séptimo partido, y eso quería decir que los Canadiens y los Boston Bruins se lo jugarían todo en un último partido, que se jugaría en Massachusetts.

Los himnos, una cosa seria.
La expectación antes de este partido era enorme: banderas en los balcones, gente con la camiseta por las calles, y hasta el alcalde de Montreal llamando al de Boston para proponerle una apuesta: el que perdiera haría ondear en su ayuntamiento la bandera del ganador (no deja de ser curioso cómo el alcalde de Montreal llama todo emocionado mientras el de Boston parece haber descubierto poco antes que tienen un equipo de hockey).

Para encauzar toda esa emoción, el partido se retransmitió en directo a través del videomarcador del Centre Bell, el estadio de los Canadiens, previo pago de una entrada relativamente asequible (normalmente el precio de los billetes es prohibitivo). Eso no nos lo podíamos perder, así que nos acercamos con unos amigos, y la verdad es que pesar de la expectación que había, no me esperaba lo que me encontré: un estadio abarrotado con más de 20.000 personas, dispuestas a animar hasta el final a su equipo. El ambiente era igual que si el partido se estuviera jugando allí, y por supuesto no faltaba ninguno de los ingredientes: la música, la mascota, los bailes, el público entregado... y eso que estamos hablando de un partido de cuartos de final... en una pantalla!!!

El estadio, a reventar. No busquéis jugadores en el hielo, están en la pantalla

La noche no pudo salir mejor, porque los Canadiens jugaron el mejor partido de la temporada y vencieron a los Bruins por 3 a 1. Con el bocinazo final, la alegría se desbordó, y los alrededores del estadio recordaban a Cibeles o Canaletes después de ganar un título. Y todo por pasar a semifinales, qué no harán si ganan el campeonato! Como veis, poca broma con el hockey en Montreal.





ACTUALIZACION: en el momento de publicar esta entrada, las situación ha cambiado. Los Canadiens habían perdido el primer partido de semifinales contra los New York Rangers por un contundente 7-2. Y lo que es peor, se confirmaba la lesión para el resto de la eliminatoria de Carey Price, portero titular de Montreal y de la selección canadiense, sin duda la gran estrella del equipo. Cumpliendo lo que os comentaba más arriba, el clima ha pasado de la euforia a la depresión en tan sólo 24 horas. Pero ahora más que nunca: Go, Habs, go!!

12 mayo 2014

Bombas de sirope: ¿la revolución en la producción del sirope de arce?

¡Parece que en Forestalia le hemos cogido gusto al sirope de arce! Si en la ultima entrada os contaba todo lo que hay que saber sobre la producción de este dulce, esta vez os voy a hablar de una novedad que está causando cierto revuelo por aquí y que podría afectar a este proceso en los próximos años.

Los que leyerais la entrada anterior probablemente recordareis que hablábamos de los métodos de extracción del sirope, que básicamente son dos: mediante cubos o mediante un sistema de tubos colectores. A pesar de lo distintos que parecen visualmente los dos sistemas, su impacto sobre el medio ambiente es parecido. En realidad el mayor impacto de la acericultura - que es así como se llama la actividad - es el empobrecimiento que supone para el bosque, tanto en especies como en estructura. De manera natural, los bosques de arce (arcedos) suelen tener numerosas especies acompañantes (abedules, nogales, fresnos, tilos, hayas....) y suelen estar formados por árboles de todos los tamaños (estructura irregular). En los arcedos de producción, en cambio, se eliminan las especies acompañantes y los árboles más pequeños, de manera que se transforma en un bosque casi monoespecífico y regular. Pero esto ocurre para los dos sistemas, los de cubo y los de tubo.

The good old days

Sin embargo, todo lo que rodea a este proceso está fuertemente arraigado al imaginario de la gente como una actividad tradicional, de siempre; y una buena parte de la población lo sigue viendo desde un punto de vista, podríamos decir, casi nostálgico. Así, cuando piensan en la producción del sirope les viene a la cabeza una explotación familiar, donde los carruajes tirados por caballos van recogiendo los cubos llenos de savia para verterlos en una cuba calentada con fuego de leña, en la que la savia se convierte en sirope. También es verdad que los productores de sirope se encargan de que siga siendo así, llenando las etiquetas de sus productos de bucólicas escenas campestres, sabedores del tirón comercial de lo "natural" y lo "tradicional". Pero como ya os contaba, la realidad es un pelín distinta, y casi todas las granjas productoras tienen instalado un sistema de tubos y succión.

Algunas escenas representadas en botes de sirope. ¡Qué bonito todo!
Y si ya los tubos les parecen inasumibles a algunos, no quiero ni imaginar lo que les puede parecer el nuevo método de extracción de la savia que han desarrollado en el Centro Proctor de Estudios sobre el Arce y el Sirope (si, existe un centro de estudio del sirope!!) de la Universidad de Vermont.

Pues no parece mal lugar para currar
Resulta que estaban los investigadores de este centro tratando de entender mejor la fisiología del árbol, y para ello - no me preguntéis porqué - estaban extrayendo savia de un arce de pequeño tamaño al que le habían cortado la copa. Así, tal cual suena. La sorpresa vino cuando vieron que el árbol, en vez de comportarse como esperaban, se convirtió en una especie de bomba de savia, produciendo muchísima más cantidad de la prevista. Sucesivas pruebas mostraron que siempre ocurría lo mismo, y es que al perder la copa, el árbol se empeña en mandar la mayor cantidad de azúcares posibles hacia arriba, para poder así brotar y formar una nueva copa. En realidad, cada uno de estos pequeños árboles produce menos savia que un adulto, pero los investigadores de la Universidad de Vermont proponen un nuevo método de producción: en vez de tener un bosque maduro, con arboles de al menos 40 años, se trataría de establecer plantaciones de jóvenes arces, de unos 7 años, a alta densidad, y a los que se les cortaría la copa para convertirlos en una especie de estaciones de bombeo de savia. De esta forma, la producción de savia por unidad de superficie sería hasta 3 o 4 veces mayor.

El arbolillo, convertido ya en una estación de bombeo de savia
Al método aun le faltan varios años para estar a punto, pero por supuesto ya le han surgido las críticas. Algunos alegan que es una aberración matar arbolillos tan jóvenes, pero lo cierto es que el árbol no muere, sino que tras la época de producción de sirope forma una copa perfectamente operativa que, eso sí, se volvería a cortar al año siguiente. Otra alternativa que ofrecen desde Vermont es dejar crecer varias ramas o tallos, y aprovechar cada año uno de ellos de esta manera, dejando que los otros tengan su copa normal.

Un arce mostrando el rebrote al año siguiente a haber sido "decapitado"
De momento los acericultores (productores de sirope) han acogido este método con cierto escepticismo, pero sin demasiado rechazo. Hay que tener en cuenta que, como os contaba en la anterior entrada, la producción de sirope depende altamente de las condiciones climáticas. Eso hace que haya una gran incertidumbre respecto al futuro de esta actividad, ya que las previsiones de cambio climático en la zona apuntan a que el periodo adecuado - y por tanto, la producción - puede verse muy disminuido en el futuro. Este método no sólo promete ser más productivo, sino también menos dependiente del clima. Para ellos puede ser una manera de asegurar o aumentar la producción, y de momento parece que sus dudas van sobre todo en relación a si la calidad del sirope producido de esta manera es la misma, y a si podría haber problemas de reducción de la fertilidad de la parcela a medio o largo plazo.

Uno de los dispositivos experimentales de la U. Vermont
Pero la crítica más frecuente ha sido por el profundo cambio que este método - si acaba triunfando - puede representar en el paisaje forestal de Quebec. Está claro que esas plantaciones son todo lo contrario a lo que uno podría esperar cuando piensa en un bosque, y algunas voces ya han augurado talas masivas de arcedos para sustituirlos por estas plantaciones intensivas. Sin embargo, en este sentido los miedos tampoco están justificados. Por ley, todos los arcedos de Quebec están protegidos, y está prohibido cortar los arces  a no ser que la operación forme parte de un tratamiento selvícola necesario para asegurar su regeneración. Los desarrolladores del método dejan claro que no esperan que su método sustituya al tradicional, sino que lo plantean más como un complemento a la erabliėre tradicional, que se mantendría, mientras que estas plantaciones podrían ocupar pequeños terrenos que no se usan o campos agrícolas actualmente abandonados o dedicados a otros cultivos. Sería una manera de asegurar la producción sin necesidad de comprar grandes extensiones de tierra.

¿El arcedo del futuro? No lo creo...

En cualquier caso, la polémica esta servida, y lo que para algunos es una aberración sin sentido, otros lo ven como la mayor esperanza para el sector. En los próximos años se verá si el método triunfa o se queda en algo anecdótico, pero si económicamente resulta viable - hay que tener en cuenta que requiere mas inversión e infraestructura que los métodos tradicionales - difícil será que no empecemos a ver aquí y allá campos de estas 'bombas de sirope'. Para acabar os dejo dos vídeos (en inglés) en los que se ve el nuevo método en acción, y en los que se discuten algunos de los asuntos que he comentado aquí. Algunas de las imágenes que he utilizado para esta entrada son pantallazos de estos vídeos.

 

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